El primer problema con el que puedes enfrentarte cuando vayas a Japón es el tema de las reglas de etiqueta en la mesa, es decir cómo comer y cómo beber.
Si te gusta la cultura oriental ya habrás ido a comer a algún restaurante chino o japonés y habrás experimentado con los palillos así que eso, al viajero moderno, le supone más un bonito desafío que un problema, ¿no es cierto?
Pero bien, si no es tu caso de todas formas no hay que hacerse problema: será complicado las primeras veces pero después es muy fácil.
En Japón los palillos que verás en los restaurantes, todos, son de madera y no de plástico. Mejor, son descartables y eso te asegura que nadie los lava y los vuelve a usar. Vienen envueltos en un sobre de papel y están pegados en la parte superior (doble seguridad de que no son usados), así que tiras de ellos, los despegas y ya están listos para usar. Lo mejor es echar una ojeada a los demás para saber cómo llevarse la comida a la boca y no llorar por un tenedor.
¿Y las sopas? Pues coges el bowl con una mano y lo acercas a la boca y con la otra manipulas los palillos para llevarte a la boca los trozos mas grandes y beberte el caldo después. Y hablando de beber…
Los japoneses beben mucha cerveza y es común ver que entre amigos, en los bares, beban directamente de la botella en un símbolo de compañerismo. Yo de la tuya y tu de la mía, eso es. Bien, que si sales de bares con japoneses debes saber que no puedes beber hasta que todos se hayan servido y se brinde con el clásico ¡Kampai! Y por último, los japoneses, aunque parecen poco sociables, no lo son y con algunas copas de más mucho menos, así que anímate a hablar con ellos.
Es cierto que no hablan con fluidez el inglés pero lo comprenden y una conversación inglés-japonés entre gente “alegre” pues puede ser muy divertida. Lo digo por experiencia.
Foto 1: vía Travelpod
Foto 2: vía Mel Hot or Not

